<strong>»Competir».</strong> Esa es la palabra que <strong>obsesiona </strong>a un ganador nato como <strong>Simeone</strong>. Por eso lo pasó mal en un arranque de curso donde todo salió mal y <strong>Europa </strong>se convirtió en una pesadilla. <strong>El Mundial</strong>, eso sí, sirvió para limpiar las cabezas, y algo más en la caseta, y para que el equipo cogiera vuelo en una racha que sí es propia de la era Cholista. Ya saben, la de 11 clasificaciones seguidas para la <strong>Champions</strong> (la de este año parece asegurada).

