Vingegaard anunció el caos, pero el caos era él, que afila los cuchillos para el duelo apasionante del Tour con Tadej Pogacar. El caos y el orden a la vez, el poder absoluto en la Itzulia. Tres triunfos de etapa, la victoria final, y una sensación de dominio total. “Que si me siento superior a los demás?”, se preguntaba el vencedor este sábado. “Para un deportista es muy difícil decir eso. He sido mejor esta vez”.

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