A Pablo Ibáñez (Pamplona, 24 años), las cosas no siempre le fueron rodadas en el fútbol. La noche de este martes, cuando ya el tiempo de prórroga se agotaba y los rojillos se encomendaban a los penaltis, marcó un gol exquisito. Que vale una final de Copa del Rey. “Me alegro especialmente por él porque pase a la historia de Osasuna después de haberse tenido que ir y haber vuelto”, decía Jagoba Arrasate, su técnico, al acabar el partido del martes en San Mamés, en el que el equipo rojillo alcanzó la segunda final de su centenaria historia. A Ibáñez, que ingresó con siete años en el club, jugó en los equipos de fútbol sala, de fútbol siete y finalmente de fútbol once, le dieron salida en 2016. Jugaba de lateral y los técnicos de Osasuna creyeron que no tenía futuro.

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