Miércoles, cuatro días antes del Tour de Flandes. Se levanta un poco mal. Ha dormido mal. No necesita que el anillo Oura que registra todos los datos de su sueño se lo diga. Vómitos. “No, no son nervios. Debe de haber un virus por ahí, algo que te deja un día vomitando, y así toda la noche”, dice Iván García Cortina, quinto el viernes pasado en el GP E3 de Harelbeke, el gran aperitivo del día grande en Flandes. Por delante, los tres fantásticos que lo ganan todo, Wout van Aert, Mathieu van der Poel y Tadej Pogacar, y también, se supone, ganarán mañana. “Juegan otra liga”.

