Hace Carlos Alcaraz que pase todo rapidísimo, con esa virtud que poseen los elegidos de hacer que todo parezca muy sencillo y muy fácil, incluso aquello que es sumamente complejo. Por ejemplo, el desempeño en la red. No hay jugador hoy día que ejecute tan bien la volea ni el bote-pronto como él, virguero en la red –sonríe John McEnroe desde el costado de la pista– y bombardero desde la línea de fondo. Sabe cuándo, dónde y cómo golpear. A Taylor Fritz, sin ir más lejos, le encontró el hígado nada más comenzar el duelo y aunque el estadounidense se mantuvo en pie y guanteó con dignidad, cayó a plomo a la lona. Otro más. Un joven genio anda suelto.

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