<strong>A cualquier otro entrenador del mundo una temporada como la pasada le habría permitido disponer de un año de crédito, un salvoconducto en caso de que en el siguiente ejercicio no se repitieran los éxitos. A Ancelotti no.</strong> El doblete Liga-Champions y esas tres remontadas épicas para tumbar consecutivamente a tres superpotencias futbolísticas y económicas como PSG, Chelsea y Manchester City estuvo muy bien y fue bonito mientras duró. Pero <strong>en el Real Madrid las alegrías duran poco. Incluso demasiado poco</strong>.

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