La Liga de las Naciones aterrizó en el Benito Villamarín de Sevilla con dos sorpresas. La primera, que el estadio del Betis no se llenó, ni mucho menos, para el estreno de Luis Enrique y sus muchachos en la competición. Algo más de media entrada, siendo generosos, se registró en el estadio bético, cuando lo habitual cada semana es una entrada cercana al lleno cada vez que juega el Betis. La cercanía de Portugal (apenas una hora y media en coche desde la capital de Andalucía al Algarve) propició una importante representación de hinchas de Portugal, algo consternados por la segunda sorpresa de la tarde. Cristiano Ronaldo bajó del autobús con unas espectaculares gafas de sol y se quedó en el banquillo para ver el partido de sus compañeros. La juventud y la exuberancia física de Leão destronaron al astro portugués.

