Después de la derrota contra Escocia, con Hampden Park bailando bajo la lluvia, los jugadores españoles desaparecieron por el túnel hacia el vestuario. Allí se encontraron a Luis de la Fuente, que los esperaba con un gesto cariñoso para cada uno. Como el seleccionador desarrolló luego ante la prensa, el 2-0 le había parecido más esperanzador que alarmante. Los futbolistas, dolidos por perder, se sentían más cercanos al análisis del técnico que a las críticas que les fueron llegando. Les parecía más relevante el avance que habían detectado sobre el campo que la cosecha de tres puntos obtenida contra las selecciones que ocupan los puestos 42 y 43 del ranking de la FIFA, Escocia y Noruega. España está en el 10.

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