Leo Messi es aclamado en Argentina e invocado en el Camp Nou después de escuchar algunos pitos en París. Aunque tiene una oferta del PSG por renovar el contrato que expira en junio próximo, el 10 se deja querer en Buenos Aires, por fin campeón del mundo como Maradona y no un despechado que se refugiaba en Rosario, y ya no llora ni pone mala cara —como si hubiera superado el duelo—, cuando escucha el nombre del Barça, el club que le liberó por no poder asumir su sueldo en 2021. A sus 35 años, el capitán de la Albiceleste todavía se siente competitivo y mantiene la expectativa de firmar con un equipo que le permita aspirar a los máximos galardones antes de acabar su carrera en Miami o en el Newell’s.

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