El Barcelona, con su victoria en Atenas (74-88), consiguió clasificarse, junto a Olympiacos y Real Madrid, para los cuartos de final de la Euroliga, y eso que, despistados, con Sarunas Jasikevicius más hiperventilado que nunca en el banquillo ante lo que estaba observando, los jugadores azulgrana permitieron que el Panathinaikos se gustara a sí mismo en el primer cuarto, en un partido casi intrascendente para ellos.

