<strong>Jorge Sampaoli </strong>vive sus peores horas, y posiblemente últimas, como <strong>entrenador del Sevilla</strong> en su segunda etapa en Nervión. La derrota en <strong>Getafe</strong> ha vuelto a mostrar las carencias de un equipo que no es capaz de levantar el vuelo y que, encima, colabora estrechamente con sus adversarios para que puedan derrotarlo. <strong>Los apoyos del entrenador en el Consejo Ejecutivo han desaparecido</strong>. <strong>Ya nadie cree en Sampaoli</strong>. El problema, como casi siempre, está ahora en <strong>el precio de rescindir su contrato el mismo curso que tuvo que abonarse el de Julen Lopetegui</strong>. Un gasto que la maltrecha economía sevillista querría no afrontar, aunque no parece que vaya a tener más remedio. <strong>El mercado de técnicos libres no es muy amplio </strong>y ya se han vuelto a ofrecer los mismos nombres de hace unas semanas, cuando salvó el de Casilda un <em>match-ball</em> ante <strong>Fenerbahçe y Almería</strong>.

