Ni en los peores momentos, <strong>cuando supo que le quitaban la copa de tercero después de mojarla con champán en el podio, Fernando Alonso</strong> perdía la sonrisa. «Aquí hemos dado<strong> un paso adelante, un poco más cerca de los Red Bull y con el segundo coche de la parrilla, en una pista que no nos iba»,</strong> certificaba.<strong> Se había abrazado, en el corralito de las televisiones con Russell, buen amigo suyo, como disculpándose </strong>por haberle ‘robado’ el protagonismo…

