Es <strong>la gran revelación de la temporada en el fútbol europeo</strong>. Su nombre, tan difícil de pronunciar como su juego de descifrar, se repite de manera constante en las calles de Nápoles: <strong>Khvicha Kvaratskhelia</strong> (Tiflis, 2001). El sur de Italia tiene un nuevo ídolo, cuyo objetivo es sencillo: ser el mejor jugador del mundo. ¿Existen posibilidades de lograrlo?

