Cómo fardar viendo al City. El City avanza con una secuencia de pases tan numerosos y llega al área con tanta gente que termina negándose los espacios. Finalmente, en el área suele haber un tumulto que lo enreda todo, como si el partido se jugara en medio de una tormenta de arena. Pero si en medio de ese caos alguien grita gol, usted, sin esperar la repetición, diga sin ninguna duda: “Fue de Haaland”. En otros tiempos eso ocurría con Paolo Rossi o Raúl, tipos astutos a los que el instinto orientaba y el físico ayudaba para meterse por cualquier rendija. Pero Haaland es un enigma mayor porque con 1,94 y su fama de depredador no hay manera de pasar desapercibido. Con la ambición concentrada de un hambriento y la obsesión de un martillo, encuentra el gol una y otra vez. Siguiendo mi consejo, contra el Leipzig usted hubiera acertado cinco veces. Como si entendiera de fútbol.

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