No fue la primera vez que <strong>Setién </strong>escuchó el<strong> «¡Quique, vete ya!»</strong> desde la grada desde que es entrenador del <strong>Villarreal</strong>. Pero sí fue la primera en <strong>La Cerámica</strong>. Antes, se los habían dedicado los seguidores del submarino cuando el equipo aún disputaba sus partidos en el <strong>Ciutat de València</strong>, por las obras del estadio, y en medio de una situación de <strong>adaptación</strong> que, desde el <strong>club</strong>, se consideraba que se podía <strong>controlar</strong>. <strong>Emery </strong>acababa de dejar el equipo por un ofertón del <strong>Aston Villa</strong> y el entrenador cántabro había <strong>aterrizado de una manera abrupta</strong> en el vestuario.

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