Un segundo antes de hacer el gol más legendario de la historia del fútbol, Diego Maradona se topó con Terry Fenwick. Venía de eliminar a Reid, a Beardsley y a Butcher, cuando el último central inglés le salió al encuentro interponiéndose entre la pelota y el área de penalti. “Tendría que haberle derribado…”, confesó Fenwick, años después. Le lanzó un puñetazo. Fue como si golpeara el aire. “Yo venía a cien por hora”, explicó Maradona. “A mí no me tiraban ni con un camión”.

