Jürgen Klopp reunió a los jugadores del Liverpool en la primera semana de marzo, en vísperas del partido de la Premier que los enfrentaría al Manchester United en Anfield. En el curso de una de las charlas tácticas, el entrenador alemán hizo un inciso para advertir a su audiencia que tenía un plan para remontar el 2-5 que les había endosado el Madrid en la ida de los octavos de final de la Champions disputada el 21 de febrero. Cuentan en la secretaría técnica del club del Mersey que tras oír al entrenador —verdadero brujo de la motivación— los veteranos de la plantilla se quedaron igual de entusiasmados que los más jóvenes. De pronto, lo que habían imaginado como una escalada vertical comenzó a presentarse como la travesía de un llano.

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