Harry Kane hizo el primer gol al Nottingham Forest este sábado y lo celebró con el gesto más sombrío que se le recuerda en el curso de un festejo. El estadio a rebosar tembló bajo la exaltación de la hinchada del Tottenham, feliz de verificar que el equipo se imponía 3-1 y encauzaba su condición de top-cuatro de la Premier. Venían de quedar eliminados de la Champions en octavos, ante el Milan, y el ambiente se había enrarecido por las declaraciones de Kane, un tipo reservado que jamás dice nada resonante y que el miércoles dio la primera señal de que no estaba a gusto en el club de su vida. “El Tottenham debería estar ganando trofeos; ese es siempre el objetivo”, protestó. “Contentarnos con el top-cuatro es una consecuencia de no jugar tan bien como deberíamos”.

