La Real conocía la dificultad de hacerle goles a la Roma, y la eficacia del equipo que dirige Mourinho para sacar petróleo de cualquier circunstancia favorable, y sin embargo, pese a presentarse en el Olímpico con la lección aprendida, sucedió lo que no querían que ocurriera. Dos goles del equipo italiano le ponen la eliminatoria cuesta arriba a los donostiarras, que tendrán que inventarse alguna cosa para Anoeta. Frente a una pared de hormigón, rebotaron todos los intentos vascos por conseguir un resultado mejor.

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