Es probable que el Barça merezca su extinción inmediata como club y como religión, aún no lo sabemos con certeza. Tres semanas después de destaparse el escándalo sobre los pagos millonarios a Enríquez Negreira, vicepresidente del CTA, los socios y aficionados blaugrana continúan a la espera de una explicación por parte de los responsables del club aunque, llegados a este punto de extremo abandono, no despreciarían las de un irresponsable cualquiera, un paracaidista del montón. “Haremos una rueda de prensa para hablar del tema”, aseguró el presidente Laporta en un acto organizado por el Grupo Godó en Barcelona: al menos por esta vez, nadie podrá acusarle de actuar a golpe de improvisación.

