Han tenido que pasar 11 años para que el histórico Milan regrese al grupo europeo de los ocho mejores, a los cuartos de final de una Champions que le ha dado tanta grandeza. Lo hace tras tomar pico y pala en Londres para firmar un empate sin goles y dejar atrás al Tottenham, decepcionante y con un proyecto que ofrece síntomas de estancamiento. Apenas le hizo cosquillas el equipo que dirige Antonio Conte a un rival que, sin el músculo económico de la Premier, se presumía inferior tras el sorteo, pero al que concedió un gol tempranero en la ida en Milán y ante el que fue incapaz de revolverse en 174 minutos de juego.

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