Termina la historia con la Philippe Chatrier en pie, brindando una sentida ovación a los dos y con una confesión escatológica: “Me he cagado en los pantalones”. Habla y suspira de alivio Alexander Zverev, que departe todavía con la adrenalina en el cuerpo después de un fabuloso tú a tú con Carlos Alcaraz. Se despide el español de París en los cuartos (6-4, 6-4, 4-6, 7-6(7), pero lo hace metiéndose al grande francés en el bolsillo. Hay Carlitos para rato, piensan los parisinos. Han sido 3h 18m de vértigo y se lleva el premio el que más boletos ha comprado. Zverev saborea su primera victoria contra un top-10 en un grande (ahora 1-11) y se erige en la negación del chico, al que nadie ha batido tres veces, que surfeaba una ola deliciosa (títulos en Barcelona y Madrid) y enlazaba 13 triunfos sucesivos, y que tres semanas atrás le había sacado los colores en Madrid. Se marcha Alcaraz, pero con la cabeza bien alta.

