La vida nunca se lo ha puesto fácil a Carmen Giménez, pero ella no pierde la sonrisa pese a que su historia supera a cualquier guion de Hollywood. <strong>Creció junto a sus abuelos debido a los problemas de adicción a las drogas de su madre y al abandono de su padre</strong>. Eran los 80 en Madrid, «unos años complicados, pero el amor de mis abuelos me salvó del desarraigo», explica en el plató de <a href=»https://www.marca.com/marca-la-diferencia.html»><strong>MARCA la Diferencia</strong></a>. <strong>Se refugió en sus amigas, que son una piña desde hace 36 años, y en los estudios.</strong> «Me servía para aislarme de los problemas de alrededor y sabía que estudiar me podía dar una garantía para un futuro mejor».

