En 2003 Fernando Alonso ganó en Hungría el primer Gran Premio de su vida, España ganó el primer Gran Premio de su historia en Fórmula 1 y por lo menos nosotros, no sabemos él, teníamos 20 años menos. Todos esos años, los 20, volvieron haciendo un ruido de trenes cayendo del cielo cuando Alonso, este domingo, pasó a Hamilton, pasó a Sainz y se fue corriendo al podio. La electricidad que tuvimos en ese momento es la electricidad del tiempo en movimiento, atrás y adelante, recuperando emociones lejanas que no sabíamos que volveríamos a tener. Y el adelantamiento por un hueco imposible a Hamilton en la peor curva, metiendo el coche por donde no cabía un dedo, nos devuelve a un tiempo sin canas los que ya las tenemos, el tiempo de los 24 años los que tenemos 44, el verano imbatible de la juventud cuando pronunciamos por primera vez Hungaroring.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *