No lo tuvo fácil. Peñarol no vio en aquel niño (9 años) cualidades suficientes como para triunfar en el fútbol. Algo extraño. A <strong>Ronald Araujo </strong>no le quedó otro remedio que regresar a su casa<strong> en Rivera, casi frontera con Brasil. </strong>Gracias al sacrificio de su familia pudo entrar en la <strong>escuela de fútbol de Huracán</strong>, retrasando su posición poco a poco, hasta dar lugar a uno de los mejores defensas del mundo, trono compartido en estos momentos con <strong>Van Dijk y Militao, </strong>centrales de jerarquía, como la tiene el azulgrana. Antes de viajar a Europa, Araújo llegó a Rentistas con 16 años, club muy relacionado con el llorado Juan Figer, siendo después fichado por <strong>Boston River</strong> antes de dar el paso al <strong>Barcelona en 201</strong>8, club que anduvo más diligente que otros (Real Madrid incluido), que se acercaron al uruguayo pero sin la decisión del catalán, que llegó al final de las negociaciones siguiendo el consejo de<strong> Ramón Planes</strong>, exsecretario técnico azulgrana.

