Recuerda a cierto torero sevillano, calvo para más señas: muy bien o rematadamente mal». Es una definición en la prensa de los años 30 sobre la manera de jugar de <strong>Pedro González</strong>, en el mundo del fútbol <strong>Timimi</strong>. La comparación era con <strong>Rafael Gómez Ortega</strong> (<em><strong>El Gallo, Divino Calvo</strong></em>), el torero capaz de encender las plazas para bien y para mal, de triunfos absolutos o escándalos monumentales. <strong>Sevillista</strong> acérrimo, la fotocopia futbolera del Gallo vestía de verdiblanco.

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