El valor de un podio, dicen los deportistas lo define los atletas con quienes lo compartes, y Jesús Gómez, un campesino de Burgos que tantas ganas tiene de volver y ver su tierra ya verde, el cereal ya sembrado brotando en el invierno duro, antes de la final ya había compartido dos podios con el rey del medio fondo, o el emperador, tanto domina Jakob Ingebrigtsen, un noruego de 22 años, campeón de todos los campeonatos, olímpicos, mundiales, y 10 veces campeón europeo en todas las distancias y terrenos, los 1.500m, los 3.000m, los 5.000m y el cross. En Estambul, Gómez, que reverdece este invierno como su trigo duro después de un año lesionado, no pudo alcanzar su tercer podio junto al chaval noruego. Acabó cuarto (3m 38,11s), “remando”, dice, para que no le alcanzaran después de intentar engancharse al tren que tras el veloz nórdico se formó desde el primer metro, abrió hueco con casi todos y nunca se salió de vía

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