El domingo 18 de diciembre de 2010 el Real Oviedo y el filial de la Real Sociedad se enfrentaron en el nuevo Carlos Tartiere. Era la jornada 18 del grupo 2 de la Segunda División B y el partido -como el resultado, empate a cero- fue anodino. El único momento en el que la grada entró en calor en aquella fría tarde de invierno fue en el minuto 60. Cuando el cartel de los cambios indicó que el número 6 del equipo local debía abandonar el terreno de juego, la hinchada comenzó a pitar la decisión del entrenador. El club azul coqueteaba por aquel entonces con los puestos de descenso a Tercera y la parroquia estaba para pocas bromas. Cuando los decibelios empezaban a subir, el número 6 alzó las manos para indicar al respetable que el cambio lo había pedido él porque estaba lesionado. Los silbidos se tornaron en aplausos.

