Si existiera un campeonato de equipos olvidados por los dioses del fútbol –pero también de hinchas que se rebelan contra ese desvanecimiento-, el Deportivo Español estaría entre los candidatos a consagrarse campeón del mundo. Alrededor de 25.000 socios le daban vida institucional al club de lunes a viernes y el equipo era un rival competitivo, incómodo, para River y Boca los fines de semana: terminó tres veces, entre 1986 y 1992, en el podio de Primera División. Pero salvo las fotos ajadas, los videos en VHS y las ganas de volver a ser, poco o nada queda de aquello: mientras sobrevive en la cuarta categoría del fútbol argentino, también está en duda el sentimiento de hispanidad.

