La FIFA le debe una a <strong>Karim Benzema</strong> y, por extensión al Real Madrid. El primero calló, mientras que <strong>el club blanco habló dando portazo a la gala</strong> y negando la presencia de los cuatro protagonistas<strong> (Modric, Courtois, Ancelotti y el citado delantero)</strong> en la sala Pleyel de París. La entidad madridista quiso mostrar su <strong>desacuerdo con los premios con la ausencia de los protagonistas</strong>, no así la del club, representado por Emilio Butragueño.

