Los bomberos de Ladrillar suben con zapatillas de correr por el valle que apagaron a duras penas en verano. Porque aquel fuego provocado ha unido a los vecinos que sintieron las llamas. Las Hurdes, dibujadas por Luis Buñuel en su documental de los años 30 (Tierra sin pan) como un lugar sin civilizar, lo resisten todo. También su carrera por montaña más salvaje, su kilómetro vertical, que ha repetido el mismo recorrido pese a que la frondosa arboleda ha dejado paso a la desolación de las cenizas. Porque al norte de Cáceres no existe la rendición ni se negocian los principios. Y Conchi necesita una razón para preparar la olla de garbanzos que custodia feliz en la meta.

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