Los más jóvenes no se acordarán (una de esas expresiones majaderas con las que los menos jóvenes pretendemos ahora parecer más jóvenes), pero hasta 1986 existían las recusaciones en la Liga: <strong>los clubes podían presentar una lista de árbitros que, por tener dudas justificadas respecto a su cualificación o respecto a su imparcialidad, no querían encontrarse en el discurrir del campeonato</strong>. El tope llegó a ser de cuatro colegiados.

