Una de las obras cumbres de nuestra era fue aquella concentración de conspiranoicos que se reunieron en Dallas hace un par de años <strong>para ver reaparecer al hijo de John F. Kennedy</strong> (John-John, que murió en 1999), quien debía unirse (una vez corpóreo y, suponemos, vivo) a la candidatura de Trump para las elecciones de 2024. <strong>Por lo que sea, aquellos cientos de personas no presenciaron aquella tarde una resurrección</strong> y, mientras la lluvia iba dispersando a las gentes, en sus caras y sus mentes la decepción se iba abriendo hueco. <strong>Se lo habían creído de verdad. </strong>

