El canadiense Cyle Larin, de 27 años, lleva solo un mes en la ciudad, pero parece un señor de Valladolid. Puede hacer mucho frío pero él está a gusto, pues para gelidez la de su país; tampoco se prodiga en la sonrisa y en la charla ni cuando marca gol y exalta a miles de pucelanos. Ya van tres dianas en apenas 165 minutos repartidos en cuatro encuentros, uno como titular. El norteamericano se ha convertido ya en el segundo máximo anotador del Pucela, que genera mucho fútbol pero no logra materializar. El corpulento ariete, moldeado por Benito Floro como seleccionador canadiense, tuvo minutos en el pasado Mundial y pasó de Brujas al Real Valladolid cedido con opción de compra. El equipo tiene 24 puntos, dos por encima del descenso, y 16 goles en 22 choques.

