En mi familia ocurre algo curioso. Mi mujer, María, es simpatizante del Atlético de Madrid y yo, del Real Madrid. Nuestra hija mayor, que también se llama María, ha seguido mis pasos y a sus 12 años siente la pasión madridista que le he inculcado. Pero el que nos sorprende a todos es Marcos, el pequeño, que con 10 años se ha hecho hincha del Real Valladolid CF. Siendo un mico, es del Pucela a rabiar. Se sabe todos los jugadores que han pasado por la plantilla en los últimos años, está al tanto de todos los fichajes y no se pierde su cita, cada dos semanas, en el estadio Zorrilla. No falta a ningún partido en casa. Vivimos en Medina del Campo, a media hora en coche de la ciudad, por lo que puede que de ahí nazca la afición de Marcos por el Pucela. Aunque creo que empezó a decir que era del Valladolid para no llevarnos la contraria ni a su madre ni a mí.

