El ruido del Barcelona en el mercado de verano —el equipo español que más dinero invirtió, 158 millones de euros— le sirve a los azulgrana para mandar en la Liga. En Europa, sin embargo, la historia es muy diferente. En la Champions, afuera a las primeras de cambio. Y lo mismo le pasó en la Europa League. El sorteo lo mandó a Old Trafford y el Barcelona de Xavi demostró que todavía está lejos de las potencias de Europa. No le bastó con la puntería de Lewandowki, tampoco con la experiencia de Busquets. Y eso que el pivote, al que se le expira el contrato este junio, aceleró la recuperación de una lesión para sumar una batalla más en Europa.

