Trámite cumplido por el Real Madrid después del fiasco de la Copa, que no le pasó factura (96-69). El Zalgiris apenas aguantó diez minutos a la máquina merengue de picar carne, que empezó a ganar el partido cuando echó a correr, y echó a correr cuando ajustó su rebote defensivo. Fue entonces cuando desarboló al Zalgiris, al que le gusta un baloncesto más académico, y al que le incomoda recular mientras sus rivales avanzan a toda velocidad.

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