Llevando la contraria a los peregrinos que se hacen sabios caminando, Jonas Vingegaard iniciará su ruta hacia los Campos Elíseos donde todos la terminan, en la plaza del Obradoiro de Santiago. El ciclista danés correrá solo cuatro pruebas por etapas, 27 días de competición, antes de comenzar el Tour el 1 de julio en Bilbao con el dorsal número 1 de ganador en 2022. Tres de ellas, la París-Niza, en marzo, la Vuelta al País Vasco, en abril, y la Dauphiné, en junio, tienen el atractivo de su valor histórico, de su importancia, de los rivales con los que se encontrará, con Tadej Pogacar en Niza, con Enric Mas en la Itzulia, con Egan Bernal, quizás, en la Dauphiné. La cuarta, que es la primera que disputa –desde hoy, jueves 23, hasta el domingo—posee el sex appeal de lo misterioso, de lo desconocido y brumoso, y sus rituales y conflictos. Es O Gran Camiño, en Galicia, claro. De Lugo a Santiago por cuatro caminos que se bifurcan y confluyen en la catedral, como siguen rutas diferentes y confluyentes los ciclistas que piensan en el Tour.

