Antonio Martínez Cascales (Villena, Alicante; 64 años) es el hombre que moldeó el tenis de Juan Carlos Ferrero y el que guio la ascensión del valenciano hacia el número uno. Conoce a la perfección, pues, los vértigos y las dudas que rodean al talento en dirección a la cima y la repercusión de una explosión temprana. Hoy día sigue supervisando el desarrollo de los jóvenes que se forman en la academia que edificó en su pueblo, hace ya casi tres décadas, y a la vez forma parte de la corte que rodea a Carlos Alcaraz. A sus 19 años, el murciano se convirtió en septiembre en el rey más joven de la historia y después experimentó el gigantesco peso de la responsabilidad, el saberse señalado y escrutado por los millones de ojos que lo identifican como el siguiente elegido de la raqueta.

