La visita del Barcelona a Old Trafford ha tensado la cuerda en el seno del club con más hinchas del Reino Unido. De un lado del cable tiran los propietarios, los hermanos estadounidenses Joel y Avram Glazer, del otro tira el entrenador, el holandés Erik ten Hag. La posibilidad de conflicto late con fuerza ante un día señalado con entusiasmo por la hinchada. Ten Hag ansía el prestigio que confiere ganarle al Barça. Pero los dueños le han pedido a través de sus intermediarios internos que ponga al equipo suplente, descarte la Liga Europa, y concentre sus fuerzas en la Premier y en ganar la final de la Copa de la Liga el próximo domingo.

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