Todos los jugadores de cierto nivel técnico conocen los típicos sacrificios para romper un enroque. El más frecuente es el que empieza con un alfil que se inmola en h7 (o h2) para habilitar un salto de caballo con jaque a g5 (g4) y el aterrizaje de la dama en h5 (h4) con efectos letales. También son relativamente fáciles y frecuentes las entregas de material para forzar el empate por jaque continuo. Pero sacrificar dos piezas seguidas y ganar tiene una dificultad mucho mayor porque requiere evaluar muy bien diversos factores de la posición; sobre todo, el número y disponibilidad de las piezas atacantes y defensoras.

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