Será difícil saber, y más aún demostrar, si el Barça sacó algún provecho en materia de indulgencia arbitral a los 7 millones entregados a Enríquez Negreira. Los árbitros de la época le motejan de vendehumos, pero es innegable que era vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. No tenía mano directa en las designaciones, pero ¿la tendría indirecta? Y seguramente sí la tenía en la escala, en los ascensos, descensos y otorgamiento de momios como dar cursillos de arbitraje en tal o cual lugar del tercer mundo, lucidos y bien pagados. Pero de ahí a suponer que…

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