El nombre de Josep Contreras, exdirectivo del FC Barcelona fallecido el pasado diciembre, emerge cada vez con más fuerza en el escándalo por los pagos millonarios que el club hizo al dirigente arbitral José María Enríquez Negreira y a su hijo, el coach deportivo Javier Enríquez. La investigación de la Fiscalía ha acreditado que los pagos al hijo no fueron directos sino que se vehicularon a través de Tresep, una empresa instrumental propiedad del exdirectivo culé. A cambio de su intermediación, Contreras obtuvo presuntamente comisiones que en muchos casos suponían el 50% del importe pagado por el club por los servicios del coach, según ha podido saber EL PAÍS de fuentes judiciales.

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