La investigación de la Fiscalía de la Ciudad Condal sobre los pagos del Barcelona a la empresa de Enríquez Negreira, en activo como número dos del estamento arbitral durante los hechos, no debería quedar impune. No cuando <strong>está probado documentalmente que el ex colegiado y vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros percibió 1,4 millones de euros</strong> -una cantidad desorbitada- en los años 2016, 2017 y 2018, durante su mandato, en materia de «asesoramiento verbal» al club azulgrana.

