Rubén Guijarro conducía, de camino a casa de sus padres, cuando le llamaron para darle la noticia. Tuvo que parar unos minutos, junto a la parroquia del barrio de Llefià, para asimilar “el subidón”. El director general de la ACB le anunció que Badalona sería la sede de la Copa del Rey de baloncesto, que arranca este jueves. La cita supone, dice el alcalde socialista, “un chute de autoestima” para una ciudad que es cuna del baloncesto europeo, que vibra con este deporte pero que, sumida en una crisis institucional y política, ha descuidado sus instalaciones.

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