Una acción de cazagoles de Memphis Depay al borde del final del partido le dio al Atlético una victoria en la que tuvo que apelar a la heroica por la expulsión de Savic con veinte minutos por disputarse. Cuando el Celta dominaba y lo tenía todo para conquistar el duelo, emergió ese Atlético peleón y traicionero, salvaguardado por Oblak. El primer tanto de Memphis con los rojiblancos fue de esos que desesperan a los contrarios, que incrédulos digieren esa capacidad del equipo de Simeone no solo para sostenerse, sino para poder pegar inesperados golpes definitivos.

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