La historia del Giro de Italia está construida por relatos épicos de superación constante.<strong> Los duelos entre Coppi y Bartali, las ascensiones de Pantani que a todo el país cautivaban, o remontadas imposibles como las de Vincenzo Nibali o Chris Froome</strong>. Una leyenda que construye un aura diferente, alejada del Tour de Francia, y fácilmente identificable. Hasta 2022, cuando la competición <strong>que se llevó Jai Hindley terminó por desesperar y traicionar a eso que hizo al Giro diferente.</strong>

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