Un partido con curvas entronizó por octava vez al Madrid en ese torneo antes Copa Intercontinental y luego Mundial o Mundialito, según lo defina el campeón o el derrotado. El Real tuvo tanto mazo en el área del Al-Hilal saudí como poco cuerpo en la trinchera de Lunin. Con un Vinicius brillante y un Valverde colmado, el equipo español fue abrasivo para un rival al que concedió más de lo debido en el rancho propio.

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