En la víspera de la final, Thibaut Courtois había recordado en público la que el Real Madrid le había birlado en el minuto 93 en Lisboa, cuando aún jugaba para el Atlético: “Ahora estoy en el lado bueno de la historia”, dijo. Y ayer, en el Stade de France, unos pisos más arriba de la sala en la que había pronunciado esas palabras, el portero belga escribió casi él solo la historia buena: realizó nueve paradas. Según los registros de Opta, que se remontan a la temporada 2003-2004 ningún portero había salvado tantas en una final de la Champions. La noche más milagrera de Courtois, MVP del partido, fue también un resumen del tenor de esta Copa de Europa, en la que se ha visto obligado a hacer 59 paradas: ningún portero había sumado tantas nunca en la competición.

