Para los que no nos gusta mucho el fútbol en invierno (excluyendo finales, Champions y Mundial), el partido entre el Mallorca y el Madrid fue un gran partido. Porque fue de todo aquello que nos interesa del fútbol cuando no nos gusta el fútbol: sus aspectos psicológicos y marginales; la electricidad de un ambiente hostil para el rival, el desgaste, la patada y el roce, los balones aéreos en un día de ventolera, penaltis fallados, goles en propia puerta. El recreo de quinto de EGB una mañana de 1988.

